martes, 25 de septiembre de 2012

Cuando el niño es el rey de la casa


En estos tiempos modernos, los viejos métodos de crianza nos parecen obsoletos e inútiles. Todo está al revés. Lo peor es que nos acostumbramos a que así sea, y creemos que lo de hoy es mejor que lo de ayer, cuando es obvio que mucho de lo que hemos dejado atrás era lo más sensato para nuestros hijos, bases en las cuales crecieron generaciones pasadas. aquellas que todavía respetaban y sabían servir a los demás sin tanto egocentrismo. Es tiempo de retomar las viejas costumbres y darnos cuenta del daño que está haciendo a las nuevas generaciones la psicología y métodos de crianza modernos en donde el niño es el centro del universo.

Me parece que nos estamos yendo de paso. Se dice ahora que el niño es una persona que debe decidir por sí mismo lo que quiere, alegando que al dejarlo ser y cometer sus propios errores le harán madurar.

La nueva disciplina se llama "disciplina positiva" ¡y suena padrísimo! pero cuando nos adentramos a conocerla nos damos cuenta de la realidad. No es otra cosa que poner al niño en el lugar de autoridad sobre sí mismo, se supone que ahi queda la cosa pero bien sabemos que al permitirlo, el niño no solo hará lo que quiere sino que también tratará de hacer que los demás hagan lo que él quiere.

Es cuestión de echar un vistazo a las noticias para darnos cuenta de "cuanto loco anda suelto por ahi".. adultos que violan, matan, roban y hacen cuanta cosa terrible al parecer sin el mayor remordimiento.  Si fuera cierto que el cometer sus propios errores ayudaría a una persona a madurar en el proceso, fuera de esperarse que todos al llegar a la adultez y por la cantidad de errores cometidos, hubiésemos adquirido la madurez suficiente para vivir vidas sanas y coherentes. pero no sucede asi! la madurez muy poco tiene que ver con la edad o con los errores cometidos. La madurez se forja, al igual que el carácter, poco a poco, y tristemente muchos no llegan a alcanzarla.  Entonces volviendo al tema, si los adultos de 40, 60 años, muchas veces no son los suficientemente maduros para hacer lo correcto ¿cómo esperamos que un niño lo sea?

Seguramente muchos deben estarse preguntando cómo me criaron para estar a favor de los métodos antiguos, y creo que algunos se van a llevar una sorpresa cuando les cuente que ¡yo no fuí educada a la antigua! Al contrario, mi madre, sin saber de métodos de crianza, me educó sin querer con "disciplina positiva".

Voy a describir la forma en que me criaron no para criticar, sino para prevenir a los padres en cuanto al peligro de estos estilos de crianza novedosos y atractivos, que pueden parecer funcionar en la infancia, pero que suelen dar un brusco vuelco en las edades difíciles, algo que yo misma viví.

Mi madre trabajó todo el tiempo para darme sostenimiento por que yo no tuve papá, por ésto mismo ella sentía que no debía "presionarme ni molestarme" con cuestiones que me incomodaran, asi que simplemente me dejaba ser. Cuando llegaba a casa después del trabajo lo último que quería era tener pleitos y confrontaciones, eso se entiende, y esa era otra de las razones por las cuales muchas veces ella ignoró mis malas conductas. Si a eso le agregamos que yo era una niña tranquila, introvertida, que no causaba aparentemente "serios problemas" ¡ahi tienen!..se podía pensar en serio que la disciplina firme, los regaños y castigos salían sobrando conmigo.

Si todo lo anterior no fuera suficiente, agreguemos el ingrediente principal para que la indisciplina se cocine al máximo y es que ¡vivíamos con mis abuelos! Era la consentida de la familia. La niña sin papá pero que todos amaban, mimaban y apretujaban cuando llegaban a casa de los abuelos. Crecí rodeada de atenciones, todos cumplían mis antojos y claro, me daban mucho amor. Si alguien creció sintiendose segura, amada, especial esa era yo.

EL EJEMPLO ES INDISPENSABLE, PERO JAMÁS SERÁ SUFICIENTE

Se dice que el ejemplo es suficiente para que un niño aprenda las buenas conducta, costumbres, respeto etc. Yo en teoría debía responder al prójimo de la misma forma que todos lo hacían conmigo, ¡por el ejemplo no quedaba!, tenía los mejores. Sin embargo, mi conducta dejaba mucho que desear, y ni que decir de los modales. Nada más serio parecía estar sucediendo, pero sí hubo algo que se forjó dentro de mí desde muy temprano y eso fue el egoísmo. Al desvivirse todos en atenciones hacia un niño,  éste de alguna forma llega a pensar que si las tiene es "por que se las merece" y muy pronto se forja un niño que solo piensa en sí mismo. Acostumbraba tomar mis propias decisiones las cuales muchas veces me hicieron daño y aún batallo con tantas "secuelas" de esos años de libertad aparentemente inocente. Podría llenar un libro con anécdotas que cuentan sobre mi reinado en la casa de los abuelos. Aunque era la nena consentida, y tenía muchos buenos ejemplos de dónde echar mano, simplemente no correspondí a ellos.

Hasta el día de hoy lucho con cosas que sé que debo hacer pero no las hago simplemente por que no quiero y me cuesta que las cosas se hagan de otra forma si yo ya había planeado algo. Siempre todo tenía que ser como yo quería y cuando yo queria. Algo con lo que veo que realmente batallamos los introvertidos es con socializar cuando no quieres hacerlo. No voy a saludar por que no me apetece, punto.Tuve problemas para aceptar las ideas de otros desde siempre. Las faltas de respeto hacia mi madre las recuerdo perfecto, y recuerdo perfectamente que cuando las cometía sabía cuánto me merecía un castigo, aunque sea un chiquito y nada!. Era como esas veces que hiciste algo tan pero tan malo que casi "pides a gritos que te castiguen" pero yo nunca recibí tales castigos. ¿cómo me sentía cuando no pasaba nada? ¡enojada y confundida por su pasividad, culpable e insegura!

No tengo que explicarles lo que pasó conmigo cuando llegué a la edad difícil. Total falta de respeto, pleitos continuos, deseos de libertad, de que nadie nunca me pidiera nada jamás. Comencé a fumar a los 12 años cuando mi mamá no se daba cuenta ¡y ni siquiera me gustaba! pero sabía que podía lo que quería y salirme con la mía. A los 18 mi madre me regaló un carro y la cosa empeoró. Yo sabía que mi madre no tenía control sobre mi, y jugaba con ella (literalmente) la engañaba y le hacía creer lo que yo quería, me iba con mis amigos y no voy a a decirles las tonterías que cometí por que arriesgué mi vida como si fuera basura. Aveces simplemente no llegaba a dormir. ¿Saben cómo encontraba a mi madre cuando cruzaba la puerta? ¡destrozada!. Me había convertido en un monstruo!

Ahora algunos puede que digan bueno, pero tarde que temprano volviste al buen camino! a lo mejor la disciplina positiva tubo efecto retardado en tí, ¡pero al final triunfó! ¡Nada más lejos de la realidad!.
Entonces ¿qué pasó conmigo? ¿cómo logré salir de ese hoyo? Bueno no lo hice. Parecía hundirme cada día más y lo que el mundo pensara no me importaba en absoluto. La respuesta la tiene de nuevo mi madre. Si platicaran con ella les contaría las noches y días que pasó orando por que yo volviera en mí y dejara esa forma de vida. En mí no pasó nada que tenga una posible explicación. Lo que me pasó fue justamente ¡un milagro!. Me encontré con Dios en el momento que menos parecía estarlo buscando. Al siguiente día era otra. Jamás podré explicar cómo cambié tanto de la noche a la mañana. Dios llegó a mi vida y trajo consigo una revolución que tiene 12 años en marcha y no ha parado.Y con la vida que me quede por vivir le estaré agradecida por sacarme de aquel hoyo en el que estaba. Ni ella ni yo tenemos el mérito. Las dos estabamos perdidas y sin remedio.

¡Cuidado papás!, tampoco es justo que como padres digamos "pues ahi lo tienes, No importa lo que haga con mi hijo, si Dios te rescató a tí también lo hará con mi hijo si se pierde" y a mí esto me parece una negligencia muy grande sin contar que eso es precisamente lo que conocemos por "tentar a Dios" y yo no me atrevería a hacerlo.

Como padres tenemos que reconocer que Dios no ha dado trabajo cuando os dio hijos. No nos dio seres pequeños y graciosos para que traigamos como muñequitos de aqui para allá. Nos dio seres humanos. Vidas que necesitan ser formadas. no debemos ser ingenuos y desconocer la condición de maldad que habita en todas las personas y sí, también en nuestros hijos.

Se cuestiona el que le enseñemos a un niño a someterse y yo no se qué clase de ser humano formaremos si no le enseñamos a someterse a otras personas. Si no le enseñamos que el mundo no fue creado para su placer y deleite, que este lugar no es el cielo ¡es la tierra! y está llena de calamidades con las que tendremos que enfrentarnos día tras día.

"La madurez del ser humano depende en gran medida de la conciencia que toma sobre la necesidad de otro cuando deja de pensar en sí mismo"...

1 comentario:

  1. Wooooww hermoso Diana y muy interesante para los padres que nos creemos AMIGOS de nuestros hijos,que no es mi caso y x tal mis hijos me ben como la mama mas mala del mundo,exelente para reflexionar...

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