martes, 25 de septiembre de 2012

DOS COPOS DE NIEVE

Estos son mis amores. Muchas veces me preguntan si son gemelos, y a pesar del parecido no lo son. Ellos son dos copos de nieve.
 No hay dos niños iguales. Ni siquiera los gemelos idénticos lo son, ¿por qué habrían de serlo cualquier par de niños, solo por ser hermanos? Cada niño es como un copo de nieve, totalmente diferente de todos los demás. Puede que tenga algunas características tuyas, otras de tu pareja, o de sus hermanos, pero a fin de cuentas, es único. Hay cosas que solo tu hijo tiene, y nadie más.

Pero si hablamos de tiempo, amor o educación, siempre hemos oído decir que debemos ser parejos con todos. Que no se vale darle a uno más y a otro menos, que debemos ser imparciales.Yo opino diferente.

Como cada niño es diferente, tiene diferentes necesidades, entonces no podemos tratarlos a todos por igual, por que siempre nos faltaría de un lado y nos sobraría de otro. En cambio, pienso que debemos darnos a una tarea mucho mayor que la de ser imparciales y parejos con todos nuestros hijos. Debemos darnos a la tarea de conocerlos individualmente para poder ajustarnos a las necesidades particulares de cada uno.

Conocer a nuestros hijos, no es ni tan sencillo como pudiera pensarse. Hasta en éste punto hay discrepancias. Mientras que algunos son transparentes como el agua, los hay de lo más enigmáticos e indescifrables que se imaginen.

Desde el momento en que somos papás, nos damos cuenta de la difícil tarea en la que nos hemos metido. Para cuando llega el segundo, y ni se diga con el tercero, las exigencias crecen más de lo que nos pudimos haber imaginado. Ahora no sólo somos papás de una criatura única y singular con necesidades específicas, sino que tenemos dos o tres criaturas únicas y singulares, llenos de diferencias entre sí, de diferentes edades, que requieren atención específica y personalizada. Por si fuera poco, uno cree que las sabe de todas todas cuando ya tiene un niño que superó al menos la etapa de bebé para ser un preescolar. Eso pensamos ¡hasta que nace el segundo!, y empezamos a querer aplicar las mismas técnicas que ya conocemos. Técnicas que nos costó trabajo descubrir, y adaptar para satisfacer las necesidades de nuestro primer hijo, pero que nunca imaginamos que no nos servirían de nada con el segundo. ¿ Pero qué pasó?.. por qué nuestro segundo hijo no reacciona de la forma esperada?..  Por que es ¡DIFERENTE!. Sus necesidades, su forma de dormir, de comer y sus gustos son diferentes. ¡Debes modificar todo!. Hasta sus canciones favoritas serán otras.

Por eso se necesita un poco de todo: sabiduría, un poco de intuición, sexto sentido materno, experiencia, consejos, mucha larga y detallada observación, y juegos de prueba y error.
Tú debes descubrir qué es lo que a éste nuevo bebé le gusta, y qué funciona para él, ¡y sí! tristemente debo decir que debes olvidarte de todo lo que creíste que sabías, por que puede que nada de ésto le sirva a  tu otro hijo. Después de todo, no tuvimos ningún par de clones, ¡son dos copos de nieve!
Diseños diferentes, personalidades diferentes, respuestas diferentes.

A una de mis hijas le gustaba dormirse sola, comer sola, y jugar largo rato aunque yo no estuviera cerca. A la otra no le gustaba quedarse sola jugando, quería que yo la alimentara y también que la acunara para dormir. Es muy seguro que esas diferencias continuarán a lo largo de sus vidas, y yo no pretendo cambiar a ninguna. Me imagino que también tú puedes identificar en tus hijos, muchas de éstas diferencias. El reto es, que puedas adaptarte a tus hijos, de forma individual. No es cierto que todos necesitan la misma cantidad de afecto, ni de tiempo, ni mucho menos el mismo tipo de disciplina.

En el post anterior dije que no hay que compararnos como padres; esta vez diré que tampoco hay que comparar a nuestros hijos entre sí. Pocas cosas pueden crear una raíz de amargura tan profunda como las que nacen de las comparaciones entre hermanos. De la misma forma en que no puedes comparar el bosque con la playa por que ambos destinos tienen sus atractivos y desventajas, así tampoco puedes comparar a tus hijos por que son únicos y puede que también sean opuestos. De todas formas al conocer a cada uno resulta maravilloso ver lo bien definido que tienen sus puntos débiles y sus fortalezas.
Respetar su individualidad, es cierta forma de amor incondicional, por que sea quien sea nuestro hijo, pese a si compartimos sus gustos o son lo opuesto a lo que quisiéramos, lo amamos igual, y lo respetamos, no tratando de imponerle ser alguien que no es, por el contrario, apoyándolo en todo lo que esté a nuestro alcance para que logre ser la persona que de antemano ya estaba preparado que fuera.
Algunos padres tendrán que morir a sus propios sueños frustrados por que será la única forma en que podrán apoyar a sus hijos en sus propios sueños. Debemos reconocer que nuestros hijos no son prolongaciones de nosotros mismos. Puede que tengamos hijos de todo tipos y sabores, y puede que ninguno llegue a realizar nuestros viejos sueños frustrados, pero eso no significa que ellos no llegarán a ser incluso mejores que nosotros. Yo no puedo esperar para ver las sorpresas que depararan mis tres copos de nieve!. ¿y tú?..

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