jueves, 27 de septiembre de 2012

"Serán mis amigos si hacen lo que yo les mando"



 Hola de nuevo. Elegí un tema fuerte para comenzar. No lo hubiera querido, pero la situación lo ameritaba. Siguiendo con el tema de la disciplina positiva, les cuento que se me cayó la boca al piso el otro día que leí algo sobre el enseñar desobediencia, ¡¡si!! DESOBEDIENCIA a los niños. Literalmente decía: "yo le enseño a mi hijo que si algo no le parece debe desobedecer". Con el afán de que el niño sea una persona que todo lo cuestione, que se resista a hacer la voluntad de los demás solo por complacer a otros y que busque solo hacer "lo que a él le parezca"

¿Dónde queda me pregunto yo, la compasión, la justicia, el altruismo, el interés y el amor por el prójimo?

Alegan que los valores se aprenden "con el ejemplo" pero ¿cómo le enseñan la justicia a un niño que está acostumbrado a pensar solo en sí mismo?

Existe horror de poner en práctica los viejos métodos como si los nuevos estuvieran funcionando tan bien. Yo me horrorizo de niños cada vez mas pequeños, que no respetan, que son los reyes de la casa, que todos deben hacer lo que ellos quieren, cuyos padres evitan a toda costa las confrontaciones y prefieren ceder antes de parecer el enemigo.

Con razón Jesús decía: "seréis mis amigos si hacéis lo que yo os digo" ...Podemos asumir que después de la frase se escucha bien un: "y si no no"..
Eso es justamente lo que debemos inculcar en nuestros hijos. Si siempre somos sus amigos, nos van a pasar por encima muchas veces.

LA DISCIPLINA NO DEBE SER POSITIVA, DEBE SER FIRME Y CON CONSECUENCIAS PROPORCIONALES A LA FALTA.

Un día me comentaron que la disciplina en sí era algo positivo, yo creo que no. La disciplina siempre resulta como algo "negativo" que no nos gusta, lo positivo es el efecto dela disciplina.. Es como la medicina que en sí no sabe rica ni es una experiencia grata el tomarla, pero cuando te la tomas a pesar del mal sabor, entonces viene el efecto positivo. La disciplina debe ser firme y con consecuencias proporcionales a la falta cometida; que se ajusten al nivel de comprensión de nuestro niños.

Por ejemplo cuando mi niña de 8 años ha tenido una muy mala actitud, se gana lavar los "trastes especiales". Esos son los más difíciles de lavar para ella por que incluyen los vasos que se han quedado olvidados en el carro con leche de algunos días atrás, o los platos que aún tienen comida visible en ellos. Es todo un reto para Nicole, pero cuando está haciendo sus caras de asco y tratando de agarrarlos por el lugar menos sucio para poder lavarlos le digo"acuérdate que así como ves esos platos y así de indeseable es tu actitud".. Generalmente para cuando por fín termina está mucho más calmada e incluso se pone muy servicial. A toda mala acción corresponde una reacción que de preferencia tenga algo que ver con la falta cometida.

El niño que no ha sido contradicho y a quien nunca se le ha estorbado en nada, cuyos padres solo buscan su felicidad a costa de lo que sea estarán creando una persona egocéntrica que viva solo para sí misma. Debemos enseñarles valores, pero para adquirirlos de verdad, no solo se debe conversar sobre ellos, se deben de aplicar con ellos.

El mayor miedo de los que no aplican disciplina firme con consecuencias proporcionales es que tienen miedo de dañar la autoestima del niño ¡pero no se asusten! Cuando un niño se sabe amado, no hay nada en el mundo que le robe la seguridad en sí mismo, independientemente de la disciplina que se ponga en práctica. De niña yo me sabía amada aunque fui educada con "disciplina positiva" pero la falta de coherencia entre mis actos y la pasividad de mis tutores me dejaba mal sabor de boca. No solo me enseñaron (sin querer) a hacer solo lo que yo quería, sino que me quitaron el ver lo que significa la justicia.

El niño que es educado con disciplina firme con consecuencias proporcionales crece conociendo bien los límites, Entendiendo una clara diferencia de lo bueno y lo malo, de lo deseable e indeseable. Aprende a pasar por encima de sí mismo cuando es necesario ayudar a otro. Es un niño que ha sufrido las consecuencias de sus actos y por lo mismo ha sido ejercitado en la paciencia, humildad, mansedumbre, templanza, amor y justicia, y ésta última le es muy familiar.

¿Cómo estoy tan segura de que la disciplina firme con consecuencias proporcionales funciona tan bien? Por que tengo un hombre más que maravilloso a mi lado quien fue criado bajo estos estándares y que es un ejemplo a mi vida y una inspiración, cuyos padres y hermanos poseen un carácter que pocas personas lo he encontrado.¡No se traumaron! y siempre se supieron amados. Y como ellos hay muchísimos otros ejemplos de los cuales me guío.

La disciplina a la antigua no esta pasada de moda como nos quieren hacer creer. Tampoco es cierto que daña a los niños. Esta claro que no los dañará si está en manos de padres amorosos que tienen bien claro lo que quieren lograr con sus hijos.

6 comentarios:

  1. Hola Diana,

    No es mi intención atacar ni nada parecido sino compartir puntos de vista y aclarar. No sé en que contexto esta dicha la frase pero por lo que mencionas después creo que la has malentendido. La idea de enseñar a cuestionar es formar adultos con criterio propio para distinguir lo que esta bien de lo que esta mal y no a obedecer solo por que lo pone alguien de autoridad. Por poner ejemplo: de esos que no manejan borrachos no por que el alcoholímetro esta funcionando y no quieren ganarse una multa sino por la posibilidad latente de un accidente. Con respecto a la disciplina positiva, leí el post anterior y me parece que como muchos lo estas confundiendo, la disciplina positiva no es permisividad, ni se trata de hacer el niño el centro del universo sino de disciplinar con respeto no solo al niño sino a nosotros mismos. En la disciplina positiva también se dice no y se establecen reglas y límites claros y firmes. Y en mi experiencia los niños si aprenden con el ejemplo, serán justos si nosotros los tratamos con justicia, gritaran si nosotros les gritamos, pegaran al hermano si nosotros les pegamos y así pueden aprender una infinidad de aspectos tanto positivos como negativos. Por último no entiendo bien a que te refieres con lo de disciplina con consecuencias proporcionales a las faltas pero suena a las viejas prácticas autoritarias de antaño que promueven el maltrato, claro que me podría estar equivocando.

    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas

    1. "formar adultos con criterio propio para distinguir lo que está bien de lo que está mal" Entiendo lo que dices, pero no creo que sea así.. No es cierto que los niños necesariamente hacen el mal por que lo aprendieron de alguien, por eso digo que "el ejemplo es INDISPENSABLE pero no SUFICIENTE".. Está comprobado que los niños "ya nacen con esa esencia de maldad", entonces sí debemos platicar con ellos, dar el ejemplo, etc.. pero también debe haber consecuencias si el motivo lo amerita. Lo vemos claramente en el niño de dos años al que se le ha dicho más de 5 veces que no se meta cereal en la nariz y claro que ha entendido que lo que hace no es bueno. Incluso puede que le duela, pero lo curioso es que aún así, quiere hacerlo, muchas veces simplemente para mostrarle a sus papás que él va a hacer lo que le plazca. ¡Sí! Nuestros hijos muchas veces NO APRENDEN CON EL EJEMPLO. Muchas veces sí, pero muchísimas otras no. Y entonces me pregunto, si no creen en los castigos, ni en las "consecuencias proporcionales a la falta" ¿qué hacen cuando el niño deliberadamente desobedece? A eso me refiero! ¿le darán una "plática"??..De nuevo a eso me refiero! Muchas veces no es suficiente y muchas otras ni siquiera es necesaria por que el niño "ya sabe que está haciendo mal"..entonces ¿qué necesita? ¡una consecuencia!

      Por cierto, mencionas que no entiendes a qué me refiero con "consecuencias proporcionales a la falta" cuando incluso dí un ejemplo..

      Eliminar
  2. Hola Diana,

    Creo que ahí es donde estriba la diferencia en tu perspectiva y la mía, tu crees que los niños nacen con esencia de maldad yo no. Y sobre las consecuencias por supuesto que siempre hay consecuencias, en la vida toda decisión tiene consecuencias algunas buenas otras malas (de ahí que catalogemos a esa decisión como buena o mala) pero en el mundo adulto estas son naturales. Ejemplos: llegar tarde al trabajo por que decidiste quedarte 5 minutos más en cama, pasar indigestioón por que te decidiste comer un poco más a pesar de que ya te sentías lleno, reprobar el exámen por que decidiste no estudiar sino ponerte a ver tu programa favorito y así un largo etcetera. Y lo que noto en tu ejemplo es que eso que tú llamas "consecuencias proporcionales a la falta" no es más que un castigo que no esta relacionado con la falta. En casa a mi hijo también le toca lavar traste a veces, ¿cuando? cuando se le ha olvidado levantar sus trastos de la mesa al terminar de comer y yo ya los he lavado pero no le envió a lavarlos por que no se ha comido todo o por que no haya hecho su cama o cualquier otra cosa. El ya sabe que es regla de casa dejar la mesa recogida y también conoce ya que sucede si eso no pasa. Por supuesto sería incongruente de mi parte pedirle levantar su plato cuando yo no lo hago, primero pongo el ejemplo además de la regla. Si el niño tiene una conducta con la que no estamos de acuerdo se actua de acuerdo a ese comportamiento. En el caso del niño de dos años que tu pones de ejemplo, primero hay que entender que para mi no es bueno que se meta el cereal en la nariz pero ¿realmente el cree lo mismo? tal vez para el es solo un juego, es un niño explorando su cuerpo y sus límites. ¿le dejaría seguir haciendolo? Por supuesto que no por que atenta contra su seguridad, le diría que no, le explicaria por que no hacerlo y si sigue insistiendo le retiraría el cereal y no se lo regresaría así haga el berrinche de su vida. ¿En tu perspectiva tu que harías ante esta situación?

    Nuevamente te reitero mi intención al intervenir en el post es aclarar que la disciplina positiva no implica dejar al niño hacer todo lo que le plazca sino entender en primer momento las causas que motivan ese "mal comportamiento" y no solo limitarnos a eliminarlo sino resolverlo desde la base del respeto a ambos.

    ResponderEliminar

  3. Bueno, al igual como tú comentas tenemos en contra que pensamos diferente desde el momento en que yo creo que los seres humanos nacen con esencia de maldad y tú no. Al respecto simplemente quiero decir que un niño no es ningún cúmulo de experiencias vividas solamente sino que él ya trae su propio temperamento, y sí, también en todo ser humano, absolutamente en todos habita la maldad, por "sutil" que pudiera en algún caso parecer.

    Me dices que mi ejemplo no está relacionado con la falta ¡pero claro que lo está! No debería repetir que el hecho de lavar trastes sucios mucho nos recuerda el desagrado que produce una mala actitud y para cualquier niño es fácil entender el comparativo. Pero si de castigos hablamos, hay una variedad infinita de ellos, es cuestión de echar a volar la imaginación y darnos cuenta cuántas cosas nos sirven para enseñar a nuestros hijos una lección.

    No se trata solamente de "remediar un descuido" como lo que nos cuentas en el hecho de no levantar el plato sucio de la mesa, tiene más que ver precisamente con la actitud del niño. En el caso del cereal, la verdad no solo no le permitiría a mi hijo hacerlo, sino que me ocuparía de ese enorme berrinche que comentas, por que precisamente ahí es donde entra nuestro papel de padres, y el respeto que merecemos como tales. ¿De qué me sirve que mi hijo levante su plato si va a hacerlo murmurando alguna cosa en mi contra? o ¿de qué me sirve quitarle al niño el cereal de la nariz si después lo voy a dejar que haga el berrinche de su vida?? La actitud es más importante que la misma acción en este caso. Ahí va el respeto o falta de él.

    ¿Entender las causas que motivan ese comportamiento?, sí, las entendemos. Aunque no nos gusta encarar que el niño, sobre todo el de temperamento fuerte, quiere dominar y salirse con la suya. Ese es el motivo real que hay detrás de la gran mayoría de los berrinches, falta de respeto y desobediencia deliberada. Eliminar en mal comportamiento, imposible, siempre habrá, pero si estorbarlo y no dejarlo crecer. El mal comportamiento irá hasta donde nosotros le permitamos ir. He ahí nuestra responsabilidad.

    ResponderEliminar
  4. Hola Diana,

    Ya sólo paso a aclarar que cuando dije que le quitaría el cereal así haga el berrinche de su vida era para ejemplificar que en la disciplina positiva las reglas y limites también son firmes sobre todo cuando se trata de su seguridad y salud. Por supuesto como tu bien dices como reaccionará el niño antes esta situación dependerá de su temperamento y es posible que haya niños que no le den importancia y ni se inmuten, habrá otros que nos acepten cambiarselos por un pedazo de fruta y se queden contentos con ello o que nos permitan distraerlos con alguna otra cosa pero habrá aquel que estalle en llanto incontrolable ante nuestra acción. Sin embargo eso no implica que vaya a dejarlo solo con sus sentimientos y su llanto algo haré para tratar de calmarlo y darle consuelo, tal vez le ofrecería regresarle el cereal para que se calme pero con la condición de retirarselo si regresa a estarselo metiendo a la nariz. Tal vez a pesar de mis esfuerzos el lloré y lloré hasta conseguir calmarse sólo y yo tendré que limitarme a sólo acompañarle.

    Es evidente que tenemos diferentes puntos de partida al abordar la crianza pero también me queda claro que tú también deseas lo mejor para tus hijos y que los amas con locura como yo a los míos.

    Saludos y me despido.

    ResponderEliminar

  5. ¡Asi es Ivett!
    Mi objetivo con este blog es que los padres retomen la confianza al criar a sus hijos, que no se queden contemplando el berrinche y que no se vuelvan cómplices al terminar cediendo solo para calmarlos (en este caso sería el devolverle el cereal como comentas)

    Por supuesto que como padres debemos hacer el esfuerzo por conservar la paz en nuestro hogar, pero eso no significa que debamos andar "de puntillas" para no molestar a nuestros hijos. Yo creo que los padres tenemos la autoridad sobre ellos. Me comentas que creen en reglas y límites firmes, cuando el hecho de distraerlos con otra cosa, o regresarles de nuevo lo que les habíamos quitado o soportar el berrinche a su lado, no me parece otra cosa que permisividad.

    No es mi deseo pelearme con nadie, como tu dices está claro que las dos amamos a nuestros pequeños con locura y queremos lo mejor para ellos. Mi preocupación no es el famoso cereal en sí, sino o que viene después, en los años difíciles. Creo que todo lo que hagamos en las etapas tiernas de la infancia deja bien en claro lo que sucederá después, por eso creo que no debemos ablandarnos ni tampoco creo que los castigos les hagan ningún daño, sino todo lo contrario. Te podría contar mil ejemplos que he visto con niños que fueron criados a la manera "suave" y las consecuencias que tuvieron después. También te podría dar ejemplos de lo contrario.

    No olvidemos que el objetivo es trabajar "en el carácter de nuestro hijo" para forjarlo, y no simplemente ser espectadores de dicho carácter y para lograrlo muchas veces tendremos que ser las malas del cuento y causar molestias, llanto o dolor, y no por eso nuestros hijos se sentirán menos amados, valorados o respetados.

    ResponderEliminar