jueves, 18 de octubre de 2012

¿Cómo ganar el respeto de tu hijo?


Este tema es importantísimo. Si algo deseamos todos los padres del universo, es respeto. Pero la pregunta es ¿lo tenemos?
Para empezar detectemos si tenemos o no el respeto de nuestro hijo contestando falso o verdadero al siguiente mini test:

1.¿Qué haces cuando tu hijo te pide que le des un dulce más cuando ya le habías asegurado que no comería más? 
a. Al principio le dices que no, pero si te insiste hasta el cansancio se lo das. Total ¡un dulce más no mata a nadie!
b. Le dices que ya habían quedado en que el anterior era el último, y te mantienes firme pase lo que pase.
c. Se lo das a la primera para evitar problemas.
d. Le das algo más, que sabes que también le gusta, para distraerlo y evitar que te siga pidiendo lo mismo.

2. Cuando tu hijo está molesto te habla golpeado y contradice lo que se espera que haga, y puede que te conteste algo como "ya te dije que.." o "que ya no me sigas diciendo.." etc.
a. Muy frecuente (casi a diario)
b. Lo hace pero sabe que traerá consecuencias (una vez a la semana o más)
c. Cuando se siente enojado siempre lo hace.
d. Cuando necesita su espacio y expresarse lo hace.

3. ¿Utiliza la palabra por favor para sus peticiones y gracias?
a. Siempre
b. Rara vez
c. Cuando le pido que lo haga.
d. Cuando él se acuerda de hacerlo.

4. Cuando le pides algo que de seguro no va a querer hacer ¿cómo reacciona él y como lo manejas tú?
a. Puedo esperar berrinche y es seguro que no lo hará.
b. Lo hace por fín a regañadientas y se queda enojado después.
c. Logras que te obedezca aunque no fácilmente pero no se queda enojado.
d. Logramos negociar, si lo haces, yo te doy algo a cambio y todos felices.

5. ¿Tu hijo te ha dicho palabras que preferirías que no te dijera?
a. Muchas veces, pero es natural, todos sacamos alguna de esas de vez en cuando.
b. Algunas veces lo hace y a veces pide perdón, otras no.
c. Cuando esta muy enojado lo hace y rara vez se arrepiente.
d. Algunas veces lo hace pero me aseguro de entienda la gravedad de lo dicho y de que pida perdón sincero.

6. ¿Cómo describirías tu relación con tu hijo?
a. Relajada y amistosa
b. Estresante y caótica
c. De igualdad y libertad de expresión
d. De respeto y comunicación

Es fácil darnos cuenta si tenemos o no el respeto de un hijo. Debo decir que muchas veces yo lo he perdido, pero me aseguro de que vuelva a encontrarse y se mantenga ahi.

¿Pero qué el respeto no es algo estable?
Tan estable como una lámpara en su mesa mientras no haya un terremoto (o pase cerca tu hijo de dos años) ¡No! el respeto varía, desgraciadamente. Lo peor es que el respeto que te tenga tu hijo, depende de tí y no de él. Digo lo peor por que es difícil encarar esa realidad. El respeto se mantandrá firme, mientras tú no dejes que valla a ninguna parte, pero en cuanto te des la vuelta ese respeto se irá. Vamos a verlo como un globo de helio; se mantendrá junto a tí mientras lo mantengas atado a tu mano, pero si lo descuidas el helio que tiene adentro lo hará alejarse de tí de forma natural. Asi es el respeto, no cuesta tanto mantenerlo a tu lado si ya lo tienes, pero se va de forma natural si lo sueltas y es muy difícil alcanzarlo y traerlo de regreso.

Vamos a considerar el temperamento del niño en cuestión al respeto, osea la "predisposición" que tiene tu hijo de forma natural para dar y mostrar respeto por deseo propio.

Para los padres con niños dóciles una buena noticia y una mala ¿cuál va primero? ¡ok! ganó la buena.
 Los niños dóciles delos cuáles ya he habado, respetan sin tanto problema, por que ellos harán lo que sea con tal de no pelear de mamá o papá. Estos niños respetan a la gente "por intuición" e incluso muchas veces sus padres ni siquiera tienen que enseñarles cómo comportarse, ya que el mismo niño se encarga de "escanear" aquellas cosas que son mal vistas para no hacerlas, ya que su motivación está impulsada por su gran deseo de aceptación.(esa fue la buena)
Ahora la mala: no todo es color de rosa, ya que cuando se trata de estos niños algunos aprenden a "aparentar" para no meterse en problemas cuando en realidad su corazón esta muy lejos del verdadero respeto. Debemos andarnos con cuidado con los niños dóciles y ser como padres muy sagaces al sopesar el corazón de nuestro hijo en este asunto; no sea que nos vendan el cuento de que nos respetan de frente y no cuando damos la espalda. Es el clásico niño que dice cosas entre dientes o que se queda enojado en silencio.

Para los padres con niños difíciles de carácter una buena noticia y una mala, pero ahora primero va la mala.

Para los que tenemos hijos que quieren jugar al papá y a la mama y decir quien parte y reparte, nos cuesta mucho más ganarnos su respeto y no solo eso, sino que podemos perderlo con mucha mayor facilidad, ya que nuestros hijos quieren el respeto para ellos, pero les cuesta mucho darlo si consideran que la otra persona no lo merece. Ellos viven por sus creencias que son muy firmes, y nada les hace cambiar de parecer. El respeto lo llegan a ver como algo que los demás "se deben de ganar" y no como algo que ellos "deben dar de sí" y he ahí nuestra difícil labor.
La "buena noticia" es que los que tenemos hijos de carácter fuerte demuestran inmediatamente sus intenciones y son muy malos para guardarse lo que están pensando. Eso nos da una ventaja en este sentido ya que podemos identificar a todas luces cuando la falta de respeto surge.

Ya vimos cómo demuestra el respeto nuestro hijo o falta de él en base a su temperamento, ahora vamos a ver, por qué surge la falta de respeto y no tiene nada que ver con tu hijo. ¿Adivinan? ¡Así es! tiene que ver con nosotros su padres y cómo les enseñemos a respetar.

Independientemente del temperamento de nuestro hijo, en algún momento tendremos dificultades para que nos respete. Pero vamos antes que nada a definir el respeto y he aquí algo que me gustó mucho.

La palabra respeto proviene del latín respectus y significa "atención" o "consideración". De acuerdo al diccionario de la Real Academia Española (RAE), el respeto está relacionado con la veneración o el acatamiento que se hace a alguien. El respeto incluye miramiento, consideración y deferencia.

Por otra parte, mirar a algo o alguien con respeto también puede hacer referencia al temor o al recelo. Por ejemplo: "Al mar hay que tenerle respeto, ya que puede ser peligroso".

El respeto es un valor que permite que el hombre pueda reconocer, aceptar, apreciar y valorar las cualidades del prójimo y sus derechos. Es decir, el respeto es el reconocimiento del valor propio y de los derechos de los individuos y de la sociedad.

El respeto no sólo se manifiesta hacia la actuación de las personas o hacia las leyes. También se expresa hacia la autoridad, como sucede con los alumnos y sus maestros o los hijos y sus padres.

El respeto permite que la sociedad viva en paz, en una sana convivencia en base a normas e instituciones. Implica reconocer en sí y en los demás los derechos y las obligaciones, por eso suele sintetizarse en la frase "no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti".

Por el contrario, la falta de respeto genera violencia y enfrentamientos. Cuando dicha falta corresponde a la violación de una norma o de una ley, incluso es castigada a nivel formal. Este castigo puede ser una multa económica o hasta el encarcelamiento.


¿Cómo la ven? Mas claro ni el agua. Mi definición diría: "respeto es el trato cauteloso y la consideración que alguien se merece por quien es y que sucede cuando una persona considera sus posibilidades y retrocede frente a algo o a alguien mayor que él, quien puede llegarle a ocasionarle problemas"

No me importa cuántos estén en desacuerdo con mi definición (yo sé que muchos lo estarán) pero creo que cuando uno respeta algo es no solamente por que uno admira, sino por que de alguna forma también "le teme". ¿Le teme? ¡sí!, teme que le pueda causar algún problema si no es debidamente tratado o considerado como se merece.

Si como padres nos creemos que el respeto es solo admiración, le estamos quitando mucho valor al respeto verdadero. Yo respeto al policía. ¿por qué? por que es policía y sirve a la comunidad es cierto, pero también por que si me meto en sentido contrario en una calle me va a multar. Eso debemos enseñarle a nuestros hijos como padres. Nos merecemos su respeto, no por que seamos los mejores ni perfectos, sino simplemente "por quienes somos" en este caso "sus papás". El simple hecho de serlo, ya amerita su respeto. No me la voy a pasar tratando de ganarme el respeto de mis hijos, más bien "voy a exigir que se me respete por que es lo justo".

Debemos recordar que si nuestros hijos no aprenden a someterse a nosotros, a obedecernos y respetarnos, mucho menos lo harán con Dios o con otra persona. Como padres Dios nos ha escogido para ser los modelos delante de nuestros hijos, para representarlo a El  y a su autoridad. ¡Que gran responsabilidad! Somos el "embajador" de parte de Dios para nuestros hijos. Como padres tenemos una doble labor en este sentido, ya que por un lado esto amerita nuestro propio temor y respeto hacia Dios pero al mismo tiempo, debemos estar exigiendo respeto de nuestros hijos hacia nosotros.

¿Cómo hacernos respetar? Ya he dicho que la desobediencia irá hasta donde nosotros la dejemos ir. Esto se aplica de nuevo aquí. Me ha pasado ultimamente, sobre todo con mi hija mayor que tiene un carácter tan fuerte, que cuando menos pienso "se brinca la rayita" con palabras o frases que de pronto , ya no demuestran respeto. O que si le bajo dos rayitas a mi firmeza y en el hacerme respetar, inmediatamente ella le sube esas dos rayitas a su falta de respeto.

No cabe duda que el respeto no surge del ejemplo (ojalá y así fuera como tanto lo aseguran) y tampoco nace del corazón del niño por naturaleza (como dije en otra ocasión) es algo que debemos vivir un día a la vez. Hoy me vas a respetar, por que soy tu madre. Si te parece o no lo que te estoy pidiendo ¡no importa!

Esa es la trampa en la que como padres más caemos, que reducimos nuestras luchas de poder con nuestros hijos a "dulces, permisos, tareas prometidas, etc" cuando no se trata ni siquiera del tema en cuestión sino de la "obediencia" que recibamos de nuestro hijo. Lo más importante es la actitud, y en este caso, una actitud de respeto es la que dice "te obedezco por que eres mi padre y a Dios le agrada que yo lo haga" y no una que diga "te obedezco si lo que me pides me parece razonable y conveniente"..¿Se ve la diferencia?

Confieso que mis hijos son muy hábiles y a veces me hacen caer, pero no dejo de levantarme de nuevo para mostrarles quién tiene el poder. Como papás acepto que somos muy sentimentalones, y muchas veces nos condena la culpa de "¿estaré siendo demasiado severo?.. ¡es solo un dulce! Claro que si se tratara de un dulce ¡faltaba más! que se coma  cinco, seis!. El asunto real, es que si permitimos una cosa, al rato otra y otra, y después ya no tenemos el control por que hemos perdido credibilidad. Eso es lo que como papás más nos cuesta ganarnos. Entonces viene de nuevo la cuestión pero ahora enfocada correctamente ¿voy a perder mi credibilidad frente ami hijo por un dulce? No debemos hacerlo. A veces tengo que repetirme a mí misma cuando estoy a punto de ceder "acuérdate cuánto te cuesta ganarte su respeto de nuevo". Debemos encender ese recordatorio en nuestra mente cada vez que nuestros hijos quieran sabotear nuestra autoridad y no olvidar que si nos mantenemos firmes una vez, y luego otra y otra etc.. nuestros hijos también sabrán que no somos dados a ceder y se hará (al menos por un tiempo) más fácil el obedecernos. Digo al menos por un tiempo por que si te descuidas te dejarán de respetar antes de que lo notes, pero si lo haces, no dudes en volverle a subir "dos rayitas" o tres o las que sean necesarias.

Ayuda mucho el hacerlos cumplir la orden inmediatamente, por que si la dejamos pasar, nos costara horrores hacer que se cumpla. El tono en el que nos hablen nuestros hijos o las cosas que dicen cuando se molestan por que les pedimos algo que no quieren hacer, es otra cosa que debemos cuidar. Si nos contesta algo como "si ya te dije, todo el tiempo me dices lo mismo, etc." debemos pararlos en seco y no permitirlo. Todo lo que permitamos se volverá como una bola de nieve que después de un tiempo no podremos controlar.

Se que no es fácil, yo misma lo enfrento todos los días, pero entre más credibilidad tengamos como padres frente a nuestros hijos más fácil será el hacernos respetar y tomar el control antes de que sea demasiado tarde.

Espero que te haya gustado.


Por cierto aquí estan las respuestas correctas de lo que idealmente tendría que suceder con tu hijo si te respeta: 1=b  2=b  3=a  4=c  5=d  6=d